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Niña de 11 años compra una sucia y abandonada casa rodante antigua y la convirtió en una Motorhome de lujo

New York, Al igual que muchas niñas de su edad, sueñan con un lugar para ella, un escondite,  donde poder jugar y refugiarse con sus amigos, la primera opción fue una casita de madera, pero el alto costo que implicaba terminaron desechando la idea.

Como segunda opción vio una casa rodante, visitaron una, en donde su padre enseguida le dijo que no, ya que el valor era de 650USD, precio que no estaba dispuesto a invertir.

La pequeña desde hace unos meses se encontraba ahorrando, lo que la incentivó a ahorrar un tiempo más para lograr el objetivo que se había impuesto, comprar su propia casa rodante.

“Tenía un sobre donde guardaba todo mi dinero de cumpleaños y Navidad, y junté todo, y con eso compré la casa rodante”, explicó la pequeña que tuvo una oportunidad muy rápida, ya que uno de sus vecinos estaba deseando vender su vieja “caravana” Sunline Sunray de 1988. 

Por 400 dólares logro hacer suya la caravana que vendía su vecino en 500 dólares, hábil para los negocios la pequeña.

Empezó a limpiar y a sacar las cosas viejas que habían quedado del dueño anterior. Había un equipo para acampar, repelentes de insectos, protector solar y mucha ropa tirada por todas partes. Sin embargo, no bajó los brazos al ver todo el trabajo que tenía que hacer.

Algunas de las ventanas tenían goteras, por lo que el papá de Lauren también se sumó al proyecto y lo reparó. Los colchones y almohadones también tuvieron que limpiarse a fondo, así que los sacaron al sol y los lavaron con un producto especial para alfombras.

Ahora que todo estaba limpio y arreglado, había que renovarlo estéticamente. Para Lauren fue como una especie de pasantía ya que, como aspirante a decoradora de interiores, ella disfrutó de algo que para muchos sería tremendamente engorroso. Diseñó la caravana de la manera que quería y eligió cuidadosamente cada detalle.

Con la ayuda económica de su mama, Compraron el piso, la pintura, las fundas de los almohadones y todo lo necesario para su intervención en la casa rodante. Lauren también hizo su aporte y con lo poco que le quedaba compró un marco de fotos, también agarró algunas plantas del jardín y un poco de la madera flotante que había sobrado del trabajo de su papá.

Después de dos meses de trabajo intenso, la niña tiene su propia casa. Y así, al pasar por la vivienda de esta familia se podrá ver un motor home estacionado en la puerta, donde una chiquita encontró y fabricó su lugar especial en el que pasa cinco días a la semana.

En evidencia quedo que muchas veces los limites los colocamos nosotros mismos, esta pequeña con su perseverancia consiguió más que un anhelado refugio, de seguro ahora todos sus amigos querrán jugar con ella.